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Difusores

Tratar el tema de los aceites esenciales para difundir y respirar es una sabia y sutil manera de usar, en el día a día de toda la familia, estas quintaesencias vegetales aromáticas para la búsqueda de la salud y bienestar general. La difusión atmosférica nos permite utilizar lo mejor posible y sin riesgos, las muchas y variadas propiedades de los principales aceites esenciales, atendiendo sobre todo a los más adecuados en función de su precio, causticidad así como la conveniencia de todas las personas en el lugar de la difusión. El sentido del olfato es el único sentido que no podemos bloquear. Está directamente ligado a la respiración, siendo ésta una función vital para todo organismo vivo, sin respirar no podemos sobrevivir mucho tiempo. Con más de 300 aceites esenciales en el mercado y el poder de las fragancias a través del olfato, considero que es una poderosa manera de introducir, de manera agradable y placentera los aceites esenciales en nuestros hogares, centros de trabajo, etc. a través de la difusión aromática, utilizando para ello los numerosos modos de difusión atmosférica. La difusión aromática no siempre permite aprovechar todas las propiedades terapéuticas de los aceites esenciales, pues éstas obedecen más a una cantidad mesurable de activos pero sin embargo, la única acción que no está directamente relacionada con la dosis es la del sistema nervioso así como las emociones, a través del sistema límbico, convirtiéndose en una terapia muy intuitiva y muy precisa en los presentimientos que suscita. Los aceites esenciales a través del sistema olfativo nos facilitan información. Los activos aromáticos se introducen directamente en el sistema límbico y rodean la memoria afectiva a largo plazo y las emociones personales. Toda fragancia que actúa en el sistema nervioso central a través de los neuroreceptores olfativos, tiene una intención, contiene información que actúa de manera directa, en ocasiones sutil, en el sistema emocional del individuo sin que éste pueda hacer nada al respecto salvo escucharse y permitirse poder trabajar, quizá, alguna emoción no resuelta. Las esencias aromáticas, ya sean por sí solas o en sinergia con otras, constituyen unas valiosas aliadas que actúan en el sistema nervioso central y nos ayudan a combatir el estrés como un gran número de afecciones diarias. No obstante es especialmente interesante la difusión atmosférica en: Reforzar el sistema inmunológico, cubriendo necesidades anti-infecciosas y antigripales, siendo especialmente útil en guarderías, hospitales, residencia de ancianos y en el hogar; Como sinergia desodorante aportando bienestar y calidad de vida, siendo especialmente útil en caso de malos olores como: orina, heces, necrosis (hospitales), sudor, pies, tabaco, desperdicios (hogar y gimnasios); Desinfección de estancias en caso de parásitos y hongos (difusión en seco); Y tratamiento del sistema nervioso central, actuando tanto en la emoción como en el comportamiento. Así destacamos: estrés, ansiedad, depresión, insomnio, así como concentración, memoria, armonía.

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